Carolina Yancovic Bustos: “Hay que elegir: Si quieres escribir para publicar o si quieres escribir porque te gusta”

La escritora habla de la presión de las editoriales para escribir lo que el mercado solicita, pero pone sobre la mesa la alternativa que significa, escribir por gusto y publicar en medios alternativos. No hay que desesperarse por publicar, comenta.

Su bisabuelo llegó a Punta Arenas en medio de una de las olas migratorias a principio de 1900, desde Croacia. Para ella, la migración fue su decisión cuando había pisado los veintitantos. Carolina comenzó a moverse después del pregrado en la Universidad de Magallanes, postuló a un máster en EE.UU, así de simple, dice. Aunque luego corrige y explica que no es todo tan fácil, que el trabajo ha cimentado su historia, que está terminando un nuevo magister- esta vez en Santiago de Chile- y que postulará, sin darse un respiro, al doctorado.

El año 2005 lanzó su libro Tras Esos Muros, una novela que Oscar Barrientos la describió como “Literatura gótica y relato conmovedor de los imperios de la perversidad. Es una novela para lectores atentos y cómplices, devotos al sentimiento más primigenio del ser humano: el miedo”. Ella, en tanto, señala que es la primera novela de vampiros en Chile.

Carolina parece más bien tímida, pero habla claro. No deja espacio para la interpretación en el relato de su vida. Parece crítica, pero quizá fue solo la primera impresión. Hoy está dedicada a tiempo completo a la literatura. Estudió en la escuela Juan Williams y en el liceo Sara Braun, cuando aún era el liceo de niñas. En medio tuvo un paso por un colegio de monjas en Río Bueno y estudió pedagogía en inglés en la Universidad de Magallanes. “Un día decidí que me quería ir a estudiar afuera, postulé, quedé y me fui. Así de sencillo, no hubo ningún problema entre medio. Me fui y estuve viviendo dos años y medio en Filadelfia, estudiando un magíster en Estudios Hispánicos en la Universidad de Villanova y luego me regresé a Chile”.

En Estados Unidos decidió especializarse en literatura chilena, por lo que volvió al país con el próximo reto en carpeta. “Me vine con la idea fija de juntar plata e irme a estudiar literatura a la Chile. Tampoco consideré ninguna alternativa y me pasó lo mismo que me pasó cuando postulé a la Villanova, postulé y quedé”.

No hay soberbia en esas afirmación es puro convencimiento. En el momento en que se realizó esta entrevista estaba terminando la tesis del magíster. Durante este 2018 tiene pensado asistir a un par de congresos, para luego, en 2019 comenzar formalmente el doctorado.

¿Te has pasado gran parte de tu vida estudiando?

Sí. Es una cosa que a mí me gusta hacer. Para mí no es una carga, una molestia, es todo lo contrario.  Es una alegría, una fortuna estar en el lugar que estoy con la gente que estoy, que me permite hacer algo que a mí me gusta.

Quizá por eso te sale todo sin muchas complicaciones….

Bueno, esto tampoco es mágico. Hay mucho trabajo en esto. Yo igual he tenido inconvenientes pero eso no me ha detenido para seguir trabajando por el mismo objetivo siempre.

 Tenía 21 años cuando publicó su primera novela, Tras Esos Muros. Desde ahí ha publicado en revistas online, tanto chilenas como extranjeras. El año 2015 comenzó a trabajar en el proyecto de la Revista Telescopio, una plataforma donde confluyen escritores consolidados y nuevos exponentes de la literatura. “Es una plataforma que se dedica también a hacer avances de novelas, poesías, reseñas y difunde eventos culturales”.

¿Qué es lo último que has estado haciendo en cuanto a publicaciones?

Este último tiempo he publicado textos de una colección que se llama Café París, que es un proyecto que no está publicado como libro, que tiene un formato bastante especial, por lo menos para mí. Todos los textos funcionan alrededor a la dinámica del café. Café París es como este universo en el cual los personajes llegan y cada mesa es una historia particular y el lector va de mesa en mesa leyendo estas historias, como lo haría un mesero en un café.  Tiene todo tipo de textos, algunos más fantásticos, algunos más melancólicos. Creo que funciona bien como libro de cuento.

¿Y te vuelve loca la idea de publicar?

Uno no puede volverse loca, porque ese es un proceso que tiene cierta dificultad. Si tú quieres publicar, por ejemplo en Santiago, tienes que estar en un medio equis… Hoy mis estudios literarios son paralelos a mi creación literaria… Todo corresponde a una dinámica del campo cultural en el que uno está. Pasa mucho con el mundo editorial, que tienes que escribir de acuerdo con lo que el mercado te pide. Entonces, si estás fuera del mercado, cuesta un poco más. A mí tampoco me desespera eso, porque tú puedes publicar en revistas electrónicas y darte a conocer de a poco.

Te lo pregunto porque hay mucha gente publicando últimamente

Es que yo creo que uno, por sobre todo, tiene que decidir qué camino dentro de la literatura quiere tomar, si quieres escribir para publicar o si quieres escribir porque te gusta escribir, porque amas la literatura…

¿Y son caminos distintos?

Se cruzan en algún momento, pero yo creo que una persona que escribe sólo para publicar lo puede hacer si tiene el dinero suficiente para pagar una autoedición, por ejemplo. Eso se puede hacer, mucha gente lo hace y me parece que está bien si es lo que los autores quieren. Sin embargo, me parece que tiene más peso, o se dice que tiene más peso, si una editorial accede a publicarte. Y habiendo hoy en día, tantos escritores, uno tiene que preocuparse porque su trabajo sea de calidad y responda a un proyecto literario a largo plazo.

Para que ese trabajo sea de calidad, ¿qué deben hacer los escritores jóvenes?

Uno tiene que ser un buen lector, leer a sus pares, no solo en Magallanes, sino que también a nivel nacional. Hay autores en Chile que están haciendo un trabajo súper interesante y uno tiene que conocer qué es lo que los otros están haciendo y saber distinguir qué es lo de calidad. A veces a uno le pasa, cuando es más joven, escribe un texto y lo quiere publicar altiro. Pero no, los textos necesitan cierta maduración. No hay que apurarse, las cosas se van dando solas. Ese es mi consejo para los escritores más jóvenes, no caer ante la ansiedad y sobre todo, no rendirse. Este es un oficio que no es fácil.

¿Es posible que los escritores de regiones puedan dar a conocer sus trabajos estando lejos de Santiago?

Yo creo que sí. Tal vez cuente un poco más porque no hay una editorial y porque todavía falta mucha actividad cultural alrededor de la literatura. Hay esfuerzos que se han hecho, que son importantes, sobre todo, en Punta Arenas el trabajo cultural-literario bajo el alero de Oscar Barrientos, de Pavel Oyarzún, de Christian Formoso. Sin embargo hace falta una editorial, que haga ese trabajo, no solo el de una imprenta, porque lo que hay hoy en Magallanes son imprentas, que no está mal, pero es necesario también lo otro. Yo creo que se puede hacer, pero requiere de un grupo humano comprometido y que tenga amor por lo que se hace. Hay que estar dispuesto a hacer el trabajo.

SOBRE EL ROL DE LAS MUJERES EN LA LITERATURA

Carolina dice que cree en el feminismo y que trata de cultivarlo desde lo cotidiano. Es admiradora del camino de Gabriela Mistral, pero no solo de su recorrido literario, también el político, en el más amplio sentido que tiene la palabra.

¿Qué escritoras te inspiran?

Los trabajos de Gabriela Mistral, Marta Brunet… Hay muchas escritoras que merecen reconocimiento por lo que han hecho por la literatura.

Y hoy, ¿qué escritoras recomendarías?

Natalia Berbelagua está haciendo un trabajo interesante. Alejandra Costamagna también. Ambas son autoras que tienen cierto camino recorrido. La Nona Fernández, que ganó un premio en México hace poco. Yo creo que ella es como la autora más potente en este momento. Es narradora, también actriz. Yo hace poco la vi en una obra de teatro y es potente ella, todo lo que hace lo hace bien.

Volviendo a Gabriela Mistral, ¿con qué te quedas de esa tremenda figura?

Es imposible hablar de influencia y de admiración sin hablar de Gabriela Mistral. Es una mujer que en lo político y en lo literario es muy potente. Una mujer muy inteligente, con mucha fuerza y que, lamentablemente, no se le ha dado el lugar que se merece. A mí me causa gran admiración por su fuerza.

Dice que el  mundo literario no es equitativo y que esto influye para que a Gabriela Mistral no se le reconozca en toda su dimensión.  “Lamentablemente, lo que ha pasado en Chile es que a ese perfil político de la Gabriela, no se le ha dado la importancia que realmente tiene. El patriarcado le ha dado importancia a ese rol maternal, el de la ronda, que no está mal, pero no es el rollo más potente de la Mistral”.