Victoria Leal Gómez: La victoria de las artes

Victoria Leal Gómez, es ilustradora, escritora, pero sobre todo autodidacta. Está dedicada de manera absoluta a dibujar y a sus novelas. Ya cuenta con dos libros publicados y trabaja en otros tantos. Esta joven mujer nos ofrece una conversación extraordinaria, llena de emoción por su recorrido personal y artístico, pleno de amor por el arte.

“Soy autodidacta, lo que no significa que no tenga formación. Sí tenemos formación, solo que no la hemos recibido de alguien más. Yo aprendí a dibujar a los cuatro años, como cualquiera en realidad, sin ninguna pretensión, simplemente me mantuve dibujando desde esa edad hasta ahora”.

¿Cuándo entendiste que tenías talento?

      Empecé a tomarme más en serio lo del dibujo como a los 8 o 9 años, cuando empecé a hacer comic con mis compañeros de curso, pero dejé de hacerlo porque necesitas una constancia para eso, diseñar paneles… Dejé de hacer comics pero no dejé de escribir las historias.

¿Y así comenzó este complemento de disciplinas?

     Partí escribiendo cuentos, pero me di cuenta que trabajaba mucho en el desarrollo de los personajes, más que en la historia. Entonces mis cuentos se fueron haciendo cada vez más largos. A los 14 o 15 años ya tenía novelas cortitas. En enseñanza media ya contaba con unas 4 novelas.

Una amplia producción para tu corta edad…

     Es que fueron años súper tormentosos también. Cuando estaba en el liceo me diagnosticaron un trastorno bipolar. Más que depresión tenía unas subidas y bajadas de ánimo tremendas. Mi vida era un carrusel y ahí fue cuando mis libros se transformaron en un refugio, en la manera de expresar todo lo que estaba viviendo. La realidad por la que pasaba, de cambiar tanto el estado de ánimo y de tener que cumplir con expectativas que yo no podía cumplir, necesitaba una manera de evadir todo eso.

Podemos volver al tema de las expectativas de las que me hablabas. Es que creo que hoy pasa mucho eso. Todo el mundo tiene expectativas de la gente, no sólo de los hijos….

     Cuando terminé enseñanza media, tenía la presión de entrar a la universidad. Lo intenté, pero honestamente no era lo mío. Ni siquiera tuve vínculo con mis compañeros. Me gustaba la carrera, pero Terapia Ocupacional es una profesión que se ejerce en equipo y yo no me llevaba bien con nadie porque no quería estar ahí. Luego, estuve un año en Prevención de Riesgos, sobre todo porque mis papás querían que estudie. Para mi suerte empezaron las tomas y los paros en la universidad, entonces esa fue mi excusa para volver a todos mis libros que tenía abandonados.

Victoria era a todas luces una artista, no encajaba en las expectativas que su alrededor había creado. Ir a la universidad, ser como sus hermanos mayores, no sólo no estaban en sus planes, sino que no pudo, aunque lo intentó. Sin darse cuenta, estaba nuevamente en sus libros, haciéndose cargo de sus sueños y espantando las expectativas de sus padres.

De la tormenta de esos años nació Plegaria por Justicia y Morbo Stigma. Ambos han corrido con distinta suerte, el primero fue publicado por Editorial Forja, mientras que el segundo espera en su escritorio, porque aún no es tiempo de ver la luz. “Es un libro bastante oscuro, que recopila esos años en que tuve la cabeza perdida”.

El tiempo de caos cesó. No fue ni un acto de magia, ni la medicina que haya funcionado, sino que la corrección de un mal diagnóstico médico. Victoria no convivía con un trastorno bipolar, sino con un Hipotiroidismo severo. “En esa época lo único saludable que tenía era mi arte, el resto del mundo se me desmoronaba”.

PLEGARIA POR JUSTICIA Y VELZEN 115

La vida y sus paradojas, la dejó sin padre, pero con un libro publicado en las manos. Antes de morir, el padre de Victoria le heredó el dinero para la publicación de su primer libro. “Lo bueno es que mi papá alcanzó a verlo”.  Así, en 2012 fue publicado Plegaria por Justicia.

¿Cuál es el objetivo de tu trabajo?

     Quiero que la gente, a través de mi trabajo, genere preguntas. Que la gente sea curiosa, que investiguen. Siento que nos hemos acostumbrado a que nos entreguen la información masticada y nos quedamos con lo primero que nos dicen. Internet contribuye mucho a esto. Ese tema me preocupa muchísimo, porque si nosotros perdemos la curiosidad, dejaríamos de investigar y sería una pena porque a la larga eso traería como consecuencia el final de la ciencia. Eso a mí me aterra, porque creo que lo que nos hace más humanos es ese afán de buscar respuestas a las dudas que nos atacan. Dicho esto, mi objetivo es despertar la curiosidad.

¿Qué te pasó con Morbo Stigma, por qué está guardado?

     Cuando terminé Morbo Stigma (no publicado), lo leí y me dije, esta cuestión no la escribí yo. Después de eso escribí Velzen 115, que es todo lo contrario, es un libro de luz que nos hace reflexionar sobre lo que es correcto. Nos pregunta, por ejemplo, si es correcto evolucionar sacrificando a otros. Esa es la tónica que tiene esa novela.

Velzen 115 fue publicado en España. Victoria viajó a Madrid a una feria del libro para buscar una editorial interesada en publicarla. Algunas recibieron su maqueta, pero las postulaciones no tuvieron respuesta. Sin embargo, tiempo después encontró una editorial que le dio el sí. En cualquier café del mundo podría haber una página de Velzen abierta. Es posible pedir un ejemplar a través de Amazon, Apple Store, entre otras plataformas. En España es posible encontrarlo en Valencia, Barcelona y Madrid, en la tienda El Corte Inglés.

¿En qué estás trabajando ahora?

    En Humanidad Dividida, un libro contado en primera persona, que relata  cómo un Club, en las sombras, tiene el dominio de los laboratorios que diseñan prótesis cibernéticas. Esta novela nos invita a preguntarnos cuáles son las consecuencias negativas de la inteligencia artificial. Es un libro muy conspiracionista. Pero de la mano de esta próxima publicación viene, La Morada del Ángel, donde han pasado 100 años desde que estas tecnologías cibernéticas sometieron a la humanidad…

EL MOVIMIENTO DE LA ILUSTRACIÓN EN MANOS MAGALLÁNICAS

Como ya dijimos, Victoria comparte su tiempo entre el dibujo y las letras. Pero sus ilustraciones no son un pasatiempo, sino que su trabajo. Hace poco estuvo en Safari Colectivo, un festival de ilustración y diseño, que celebró su cuarta edición en Santiago. Postulamos unas 300 personas, y quedamos unas 70. Como el público objetivo de este festival es bien juvenil, he tenido que adaptar un poco mis ilustraciones, a colores más brillantes que es lo que está más de moda ahora”.

¿Has podido complementar estas dos pasiones?, en tus libros por ejemplo.

     Eso depende mucho de las editoriales. El primer libro que publiqué, la editorial lo aceptó con las ilustraciones y todo. Se imprimió en blanco y negro y entonces se ve muy bien, mejor de lo que me imaginaba. En cambio con Velzen, no quise incluir las ilustraciones, porque pasaba de ser un libro para adultos a ser un libro para niños. Para los libros que vienen, los entregaremos con postales, para que la gente pueda ver en ilustraciones el mundo que están leyendo.

Victoria goza de tan buena salud creativa que no cesa en sus proyectos, no se toma descansos, no hay recesos.  Su vida es el arte y la razón por la que ha dado, y seguirá dando, más de una batalla.